top of page

Negro

  • 21 dic 2016
  • 1 Min. de lectura

Por primera vez no le tuve miedo a la oscuridad, me quedé contemplándola como si fuera una vieja amiga que hace mucho no veía, mis intenciones no eran más que ignorarla, pero ahí estaba ella inundando mi cuarto, postrada en todo lo que no alcanzaba a distinguir, me sorprende no tenga temperatura o textura alguna, como camaleón se adapta a lo que sea y para mi mala suerte, se ambienta conforme a mi estado de ánimo, creí que cerrando los ojos se iría. El resultado fue aún mucho peor que el problema inicial, ahora estaba en mi mente, vagando por mi cabeza, invadiendo mis sueños y recuerdos, en cada uno de ellos ya había estado y jamás me había percatado de su presencia, nunca la tomé en cuenta, solo era una pequeña mancha negra en cada uno de ellos. Cuando al fin me armé de valor para confrontarla comencé a sudar, mi cabeza iba y venía, mi pulso aceleró considerablemente, el aire presionaba mi pecho y las palabras querían estallar como bomba, ya iba a gritarle, le diría que se fuera de mi vida y no volviera nunca más. Fue demasiado tarde, ya que, cuando pronuncié la primer palabra ella me abrazó como nadie lo había echo, me arropó con su túnica y me cantó una canción de cuna al oído, me adoptó como su hija, me durmió como si arrullara a un recién nacido, me llevó hasta mi cuna y ahí me dejó, en un sueño del cual jamás volví a despertar.

 
 
 

Comentarios


pUBLICACIONES DESTACADAS

Palabras de un Fénix© Copyright 2015. "A través de este enunciado hacemos expreso que las publicaciones existentes en este blog pertenecen a nuestra autoría. Queda prohibida la difusión de las obras sin dar crédito a los respectivos autores."

bottom of page